SOMOS SOSTENIBLES
Habitaciones

Hotel sostenible y responsable con el medio ambiente.

 

Los propietarios no solo han tratado de restaurar un edificio abandonado y en decadencia, recuperándolo, como la herencia que fue, para el patrimonio local y arquitectónico Cántabro, dando otra imagen a los visitantes que transitan en el centro de un pueblo costero perteneciente a un ayuntamiento en el que gran parte de su población se sustenta del turismo. Al edificio se le ha recuperado y se la ha dado de nuevo vida y vistosidad, volviendo así al año 1872, año de su construcción por una familia Cántabra que emigro a las américas y que continuamente ampliaba y embellecía su construcción, terminándose ésta en el 1926.

No ha sido un edificio restaurado sin más, sino un  proyecto que esté constantemente en desarrollo, se sienta vivo y que contribuya  a crear un mundo más sostenible, comprometido con las personas, el medio ambiente, la salud, y la sociedad, por medio de un proyecto turístico que ofrezca un motivo para atraer visitantes a la comarca y ofrecerles en el lugar: relajación, cultura, patrimonio, arquitectura, naturaleza y gastronomía (próxima apertura de un restaurante gastronómico) además de generar una atractivo para la zona, crear empleo,  atraer riquezas culturales y generar consumo de productos locales.

El Hotel-Palacio es un edificio singular, antigua residencia de indianos, restaurada con materiales nobles como piedra, madera, mármol, hierro, barro…es además un espacio integrado en la naturaleza y en el medio rural que le rodea, donde se conjuga el desarrollo sostenible y se trabaja el turismo responsable. 

La utilización de materiales reciclados, el aprovechamiento de las energías renovables o la disminución del impacto durante la construcción han sido algunas de las medidas adoptadas. Instalación de la tecnología más avanzada para lograr que el Hotel-Palacio sea una empresa turística sostenible.

 

Se produce energía renovable por medio de la geotermia para cubrir parte de las necesidades del sistema de climatización, tanto de la calefacción como del aire acondicionado, con ahorros en energía eléctrica y no utilizando combustibles contaminantes y no renovables como el gasóleo o el gas, siendo pioneros en infraestructuras a este tamaño y de este tipo en el norte de España.   

Toda la iluminación del edificio se realiza a través de equipos de bajo consumo y se puede regular, se utilizan luces de tecnología LED y baterías de acumulación.

Se tratan de impurezas las aguas residuales y las aguas pluviales recogidas de las lluvias para usos de consumo no humano, integrando sistemas para riego y labores de limpieza.

Se aprovecha la luz solar para reducir el consumo de luz artificial, Incremento del aislamiento térmico, vidrios de luceras y de fachadas que mejoran en un 50% las pérdidas de energía, aprovechamiento del aire de ventilación para reducir la temperatura interior por medio de compensadores. Se controla la temperatura y ventilación para reducir la necesidad de climatización Se han utilizado materiales que provienen de reciclados (solados cerámicos, plásticos, vidrios, aluminio...)

En recuerdo:

Don Manuel de la Llama Fernández, que en 1801 fundó una fábrica en Galizano, empresa dedicada a la fabricación de loza esmaltada, a la fábrica se le dió el nombre de "Ría de Galizano", estratégicamente situada sobre los acantilados para poder transportarla para su comercio, desde la ría, hasta el Mar Cantábrico.

 


La producción de la época se centraba en pocas piezas, siendo la más típica una jarra  con decoraciones sobre todo geométricas, y tonos vegetales en azul cobalto; se fabricaron también azulejos para zócalos y pavimentos, con diseños neoclásicos de influencia valenciana, estos dibujos geométricos que la hicieron conocida, se han recuperado y puesto en valor por medio de artistas Cántabros recuperando el patrimonio etnográfico local y cultural reproduciendo sobre barro pinturas los símbolos y marcas de la antigua fábrica de loza existente en Galizano,  además por medio de artistas Cántabros y en materiales biodegradables, reciclados como el papel,  se han realizado otro tipo de obras pictóricas más vanguardistas mezclando el pasado y el presente en la decoración del edificio.

Con todas estas anteriores bases, sus propietarios,  la familia Marañón - Viadero, emprende en  Septiembre del 2018, tras tres años de obras y reformas,  este proyecto de futuro, de vida y de trabajo, en el mismo lugar geográfico que lo hicieron sus 5 generaciones anteriores, manteniendo vivas así sus raíces, sin olvidar su pasado y dando valor al presente, y al  trabajo que las generaciones anteriores consiguieron para llegar a este punto de partida, junto a las costumbres, la tradición y el recuerdo a la esencia del pasado. El inicio para seguir el camino hacia el futuro.

“Recordar las raíces y el pasado, sin olvidar de dónde venimos.... para conseguir soñar junto al trabajo, la constancia y el esfuerzo...el descubrir y sentir en un territorio el vuelo que te lleve a cumplir las ilusiones para llegar al mismo punto de partida...nuestras raíces y nuestro pasado, sin olvidar el camino recorrido".